Éste es el título que abre paso al reportaje de televisión española sobre las balsas de fosfoyesos y la contaminación en Huelva. Cuando terminas de verlo te aborda una pregunta a la cabeza: ¿Por qué existen versiones tan dispares? ¡Industria vs Cáncer!
Los ecologistas por un lado 25 veces las dosis máxima permitida.
Los empresarios, por otro, desacreditando los sistemas de medición empleados.
Y la universidad por otro pone la mano en el fuego asegurando que no exite tal relación
Y para terminar, el concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Huelva, Jose Luis Gallardo, reconoce la cantidad total de 120 millones de toneladas de residuos tóxicos y peligrosos almacenados en las balsas de fosfoyesos. Y parece ser que nunca van a ser retirados sino que actualmente gran parte de la “restauración” consiste en colocar tierra para plantar girasoles. Bienvenidas las zonas verdes….
Joder, Takeshi, es complicado, muy complicado todo esto de las fábricas, los fosfoyesos, los puestos de trabajo, la contaminación, el dinero…
Supongo que esos lectores de radiación de green peace no serán comprados en la tiendas de todo a un euro pero tampoco termino de confiar demasiado en sus mediciones, de hecho confío exáctamente lo mismo que en las mediciones de la universidad y en las de los empresarios.
Son mediciones y estadísticas que por definición se aproximan a la realidad por encima o por debajo. Lo que es evidente es que la tasa de cáncer en Huelva es más que desorbitada, es una monstruosidad que debería hacer saltar todas las alarmas, pero… ¿qué hay que hacer? ¿Cerrar las fábricas? ¿Coger todos los millones de toneladas de fosfoyesos y tirarlos al mar?.
Soy de la opinión de que la mayor barbaridad del ayuntamiento ha sido admitir que esos residuos fueran enterrados en una zona tan cercana a la urbana y es sin duda una desfachatez que encima recalifique los terrenos como urbanizables.
Mierda de ser un españolito de a pie…