Siempre lo he dicho, que el movimiento se demuestra andando. Con esto quiero recalcar el mensaje que se están lanzando desde periódicos y otros medios de comunicación.
Es más que cierto, que el efecto pasaló no creo que vuelva a suceder como tal, fue el apogéo de la época del teléfono móvil la cual ha dado paso a la época 2.0.
Cuando un mensaje cuesta dinero hay una gran fuerza puesta en el envío de ese mensaje, el mundo 2.0 en el que comunicar el “gratis” y fácil (a un clic) ese mensaje es una costumbre, un hábito. Así, la sinergia no pasa más que por un hecho costumbrista sin reflejo, en muchos casos, en el mundo “real”.
Un ejemplo claro es I Love Huelva, un bello proyecto nacido en Facebook (por ahora, para mí por una persona desconocida). Lleno de amor a Huelva, se transmiten mensajes con la intención de concienciar.
He de decir, que no veo (actualmente estoy en Huelva) hechos que hagan que se vea que algo hace que Huelva cambie, el mercado del Carmen morirá destruido otra vez por el afán de ganar dinero fácil (por ejemplo) maquillado de modernizar Huelva con un nuevo mercado. Y es que una cosa no quita la otra.
¿alguien me acompañaría a un acto de protesta por la destrucción del mercado del Carme? ¿nadie piensa que se puede transformar en algo bueno para Huelva manteniendo la edicio de más 140 años de existencia? Luego dirán que Huelva no tiene nada, los pesimistas cuando se puede hacer algo están quejándose.
El terremoto de Lisboa, hombre.
Dentro de unos años tus nietos preguntarán por el viejo mercado, y la idea general será que “no queraron restos porque lo destruyó el terremoto de Lisboa de 1755″, como ha pasado con todos los edificios dignos de conservarse y que la mano del hombre (el hombre avaricioso y sin ningún amor a su tierra) ha ido destruyendo en nuestra ciudad.
¡¡¡Qué bueno lo del terremoto!!! Además que será así. Es muy recurrente el tema…
Huelva tiene una historia y una cultura impresionante. Lo que pasa es que ni la estudiamos, ni la conservamos, ni la defendemos, ni nos lo creemos, etc.
Yo iré a esa “ficticia” manifestación como he ido a otras (Aunque me caiga un poco lejos). Pero mucho me temo que eso tampoco será suficiente. Pero un granito siempre es un granito.
Saludos desde la Hundida Cuenca Minera.
contad conmigo
Siempre he pensado que Huelva debería convertirse progresivamente en una tecnópolis, y en un ejemplo de ciudad sostenible. Aunque lo primero es concienciar (o multar severamente) a las personas que dejan las calles hechas un asco. Si Huelva quiere convertirse en una ciudad moderna y habitable, tiene que cambiar de rumbo radicalmente. Con la estupenda localización geográfica que tenemos, podríamos haber creado una extraordinaria metrópolis. Lástima que no hayamos sabido caminar en el rumbo preciso.
lo mejor es que somos una nueva generacion danjuro, yo soy optimista. Y creo que debemos crear una tecnopolis pero conservando el pasado
H.P.F.> Eso por supuesto. La conservación del patrimonio es algo esencial. Sin patrimonio no hay historia viva. Y las ciudades tienen que ser sitios habitables, sí, pero también sitios históricos.
Danjuro, aunque parezca que es evidente, no lo es tanto en Huelva. Cuando iban a tirar el estadio colombino, hablaba con muchos sobre el hecho de conservar mínimo la portada, simplemente porque es patrimonio de Huelva (el Colombino y el futbol).
Y aunque la ley de patrimonio lo protege por tener más de 50 años, fue abajo.
Comentarios de muchos que se lo comenté:
es que era algo viejo
es que es dinero
es que no podemos hacer nada
…
el pesimismo ahonda en el espíritu de Huelva, algo que cambiará seguro.
No solo el pesimismo, HPF
existe una cultura en Andalucía, por no centrarnos en el onubense, a no “protestar” en el sentido positivo de la palabra.
Está comprobado, por cierto sector de la sociedad, que quejarse en un establecimiento ,ante la adquisición de un bien o la prestación de un servicio, en algo negativo reprochable.
Creo que también hay que incidir en esa dirección, en cambiar, en la medida de nuestras posibilidades, esa cultura del desánimo a la hora de poner una reclamación. Sin que ello nos convierta en Quijotes luchando contra los molinos de viento