El año pasado decidimos ir a salón de jerez. Pero en esta ocasión fuimos disfrazados. La elección del disfraz fue muy difícil. Yo optaba por los clásicos: Saint Seiya, las fuerzas especiales de Dragon Ball mientras que mi hermano prefería ir de samurai donde el traje abría que elaborarlo de manera más artesanal. Al final optamos por disfrazarnos de la serie revelación: GANTZ.
A principios de febrero compramos las telas, y las llevamos a una costurera de Palos de la Frontera para que no tuviera problemas con el tiempo. Pero presenciamos incrédulos como el este pasaba y la costurera no empezaba a la par que soltaba excusas absurdas: “es que mi hija se casa y le tengo que hacer unas cornitas de ná”, “es que es la feria medial de Palos de la Frontera y tengo que hacer unos trajes de monaguillo”. Hasta finales de Marzo no se puso manos a la obra lo que le daba menos de un mes para terminar 4 trajes. Los viajes hacia Palos crecieron en progresión geométrica de razón 10100. El cúnico empezó a cundir cuando mi hermano se llevó una tarde entera explicándole a costurera que el disfraz llevaba 2 tiras que bajan desde el pecho y a la semana siguiente aparecieron los trajes con tres. Comenzamos a plantearnos si estaría terminado para la fecha límite.
El disfraz lleva una especie de botones que muestran el estado de en que se encuentra el traje. Estos serían tapones de agua pintado de color metálico, rellenos de silicona y con una arandela encima. Cuando llevábamos la mitad caímos en la cuenta de que las arandelas sólo entraban en los tapones blancos. Ahora teníamos que conseguir 200 BLANCOS. Había también que hacerles cuatro agujeros y coserlos dejándoles el hilo para poder coserlos al traje después rellenarlos de silicona y ponerles la correspondiente arandelita. Cuando estuvieron secos nos dimos cuenta de que la silicona NO SE PUEDE PINTAR. Con lo que tuvimos que quitar toda la silicona y comprar silicona pintable. Al quitar la silicona tuvimos que rodear de “fixo” para que no se mancharan. Echamos la silicona pintable y pintarlos. Al terminar caímos en la cuenta de que pesaban demasiado para el traje… Vuelve a quitar la p*** silicona. Optamos ahora por papel… pero este quedaba un poco chapucero. Al final utilizamos “cartón proyecto” un material para mi desconocido que tiene un resistencia increíble y muy manejable. Ni que decir tiene que tuvimos que limpiar todas las arandelas varias veces durante el proceso ya que en estas quedaban restos de silicona.
Mientras tanto la costurera seguía demorándose para desesperación nuestra. A menos de una semana aún no los tenía terminados. El viernes a las 10 pm recibimos los trajes con multitud de imperfecciones. A mi me quedaba demasiado estrecho. Mientras que a mi hermano le quedaba demasiado holgado. A mi amigo José Ángel el cuello le apretaba casi hasta la asfixia. Consecuencia: ¡la madre de José Ángel estuvo arreglando los trajes hasta bien entrada la madrugada del día antes del festival!
Desde aquí mi agradecimiento a todas las personas que nos ayudaron a tener listo el traje en especial a la madre de José Ángel que sin ella no hubiera sido posible. Dos tardes enteras estuvo pegando tapones sin nombrar las tardes que paso en el proceso de preparación de los tapones.
- Telas: 60 euros
- Guantes: 40 euros ( guantes de nazareno más los guantes de ciclista)
- Zapatos : 20 euros
- Otros: 20 euros (silicona, cremallera, broches, pintura…)
- Para todo lo demás Master-Card

