La propuesta es tentadora: recuperar la forma ovalada de la cara, sin pasar por el quirófano. «Es que con borrar las arrugas no basta para lucir la piel como a los 20. Con el paso del tiempo comienza a hundirse y los labios se afinan», aseguró Haydée Porcayo Ruiz, esteticista para América latina de Dior, en la presentación del tratamiento estrella de la firma, Capture Sculpt 10, que cataloga como «el más innovador del mercado».

El ritual de ir a comprarlo y probárselo, acertar con la talla, escoger el color de la jipijapa, el tono negro de la cinta, o quizá lo prefiere en camel y marrón, es muy recomendable. Aunque también puede viajar a México, Nicaragua, Bolivia, Colombia y Perú, países que también confeccionan el ‘panama hat’, y comprarlo por mucho menos que en Espaa, pero ninguno de ellos logra la finura del tejido manabí ecuatoriano. Los precios, en Ecuador, varían según la calidad del sombrero: 10 a 35 dólares para los gruesos, y de 70 a 300 dólares, los finos..

El nombre oficial del país es Myanmar, nombre que ostenta desde que en 1988 el gobierno militar lo declarase por oposición al nombre tradicional de Birmania (Burma), cambiándose además el nombre de varias ciudades incluyendo su entonces capital Rangún, llamada ahora Yangón. Los birmanos se refieren al país como Myanmar, aunque el gentilicio que suelen usar es «birmano» (burmese en inglés), nombre con el que suelen también definir a su idioma. En general les viene a dar un poco igual, pero mejor referirse al país como Myanmar, que tampoco pasa nada..

Melissa: In the picture there is a man lying in the middle of the road and there is a car and a motorbike there. I believe there is a car accident and that guy is almost dying. And people are trying to save his life and in the bottom right of the picture there a reporter holding a camera.

Una leyenda intenta explicar la belleza sorprendente de este lugar habitado desde mucho antes de la llegada de los europeos por los indios Cataraqui. Según se cuenta, Manitú deidad india había concedido este paraíso a los Cataraqui con la condición de que cesasen los conflictos entre ellos. Al no ser así Manitú se llevó el jardín al cielo en una manta, pero antes de llegar la manta se rompió y el jardín cayó al mar en trozos de diferentes tamaos y formas que forman la maravilla que hoy contemplamos, de visita obligada en un viaje a Canadá.

Los estadounidenses y los cubanos por igual est listos para avanzar. Considero que es hora de que el Congreso haga lo mismo. Le he pedido al Congreso que tome medidas para levantar el embargo que evita que los estadounidenses hagan negocios con Cuba.