M all del carisma del personaje Obama y de la ‘construcci medi y holywoodense de su figura, los poderes dinero e intereses que lo auparon a la presidencia, no son diferentes a los que apoyaron todas las pol sangrientas, saqueadoras, destructoras y suicidas llevadas hasta ahora x los USA y no s x ellos, claro . Ser un milagro que se diera un cambio de fondo en esa direcci destructiva, s x la elecci de Obama, porque todo indica que seguir la misma chola pero con diferente calz Por ese camino, cabe esperar a corto y mediano plazo: m penurias para el pueblo USA y para el resto del mundo; probables disturbios sociales en varias partes del mundo, los USA inclu (donde no ser nada extra ver a la Guardia Nacional e incluso al ej actuando en funciones represivas dentro de las propias fronteras de los USA) y cabe esperar como real mayor peligro, el que las armas nucleares vuelvan a ser utilizadas, por parte de quienes impulsaron e impusieron la globalizaci el caos y hoy no saben c detenerlo, esos tales en su irritaci podr estar muy tentados a dar ese paso adelante en la direcci de su enloquecida carrera hacia la nada, con tal de no reconocer su fracaso y hacerse a un lado.A menos que.A menos que toda esa gente unida hoy x la esperanza que ha despertado en ellas (la esperanza de que x fin se atiendan a sus necesidades: trabajo, salud, vivienda, educaci igualdad de oportunidades para todos, paz, fin de las guerras de ocupaci retiro de las tropas, etc.)se hiciera ‘cargo’ de su vida y de su futuro, se mantuviera unida y crecientemente organizada, cayendo en cuenta del hipnotismo en que se encuentran, tomando conciencia creciente de su propia fuerza, conect con lo mejor de su propio pasado e intensificando la lucha ‘no violenta’ en pos de que se responda sin dilaci a sus necesidades y aspiraciones.Otras esperanzas, est condenadas al fracaso.Y es que no existen falsas puertas para acabar con la violencia social y personal (violencia f econ racial, religiosa, sexual, psicol etc.) que de arriba abajo y de abajo arriba, recorre todos los estamentos sociales llegando hasta los individuos y est arraigada en todas las regiones del planeta y en casi todas las conciencias.Hace unos 140 a un visionario proclam como necesidad m imperiosa: «Salvemos al hombre de la venganza». Ese d lleg esa salvaci pasa no por el olvido, no por el perd no x las falsas esperanzas, menos a pasa x aumentar la venganza misma, pasa x la reconciliaci profunda de cada uno consigo mismo, pasa x romper de una vez la l del encadenamiento mec ‘causa efecto’ de la conciencia, esa la l que ata al ser humano a su pre historia marcada x el signo de la violencia, pasa x un nuevo salto evolutivo hacia la libertad, pasa por la uni entre el mejor coraz y la mejor cabeza, pasa x una ciencia al servicio de la superaci del dolor humano, pasa x la fe interna creciente en lo mejor de uno mismo, pasa por la fe en el destino personal y social, pasa por la fe en el Sentido de la Vida siempre creciente.Me repugna la violencia, en particular la ejercida contra mujeres, contra ni y contra los m dEsas formas de violencia suelen darse sobretodo en su variante fSin embargo,esa no es la forma y como hombre quiero denunciar junto con aquella violencia, la existencia de la violencia que las mujeres evidentemente, s algunas ejercitan sobre los hombres.