«Sabemos que hay mafias, pero nosotros no pertenecemos a ninguna. Trabajamos por nuestra cuenta, con mis hijas. A dónde vamos a ir a trabajar ahora?», cuestionó una mantera. El s una carta que firm Teresita asumiendo la responsabilidad por todos los que estamos a su lado, fue le y corregida para darla a conocer a los medios de prensa el d lunes, cosa que se hizo. Es largo de explicar pero creo que vale la pena hacerlo: Mar Ofelia viajaba a Montevideo por lo cual deleg en otros el distribuir la carta a los medios, para ello, estuvimos, tel en mano, el domingo a la noche, repasando los nombres de los directores de los distintos medios de Salto. La idea era, dado que algunos utilizan cualquier excusa para disparar, dejar que se diera a conocer primero en radios y diarios y evitar el «Claro, primero lo divulgan en las redes sociales y despu van a los medios» para luego, si difundirla a trav de Facebook.

El reloj estaba a punto de marcar las once y cuarenta y siete cuando llego el aviso y las sirenas comenzaron a sonar por toda la estación. Kozlov entró como un rinoceronte en estampida en la sala de ocio. Nadie le miró si quiera y como cuando el brazo se retira de un peligro por reflejo todos saltaron de su sitio y se movieron al unísono como un banco de peces.

Distintas fuentes consultadas, de una y otra candidatura, apuntan que el conflicto podría acabar resolviéndose directamente en la Comisión de Garantías Democráticas, un órgano estatal compuesto por 10 miembros con una mayoría ciegamente pablista. La duda surge en si ésta actuará de oficio Sería curiosa la cosa, ironiza una de las fuentes o si alguien elevará el tema. No será la actual dirección madrilea, dispuesta a su aplicación inmediata, por lo que los ojos se vuelven directamente a la Secretaría de Organización de Pablo Echenique, que no se ha pronunciado aún..

Ante la quema de conventos de mayo de 1931 y el incremento de la violencia social y política muchos le acusan de una actitud pasiva. También es criticado por la maniobra que le alzó como presidente de la República, aprovechando un subterfugio legal en lo que su predecesor en el cargo, Niceto Alcalá Zamora, calificó en sus memorias como un «golpe de Estado parlamentario». Este subterfugio se basó en un artículo de la Constitución que estipulaba que a la segunda vez que el Presidente disolviera las Cortes estas podían enjuiciar su actuación y destituirle: quienes querían defenestrarle contaron como una de ellas la disolución de las Cortes Constituyentes..